jueves, 13 de septiembre de 2007

Financiamiento a partidos políticos: La nueva reforma

El proyecto de decreto que reformará la maquinaria electoral en nuestro país señala como objetivo reducir los altos costos electorales. Para cumplir con este objetivo, el Congreso propone una nueva fórmula de financiamiento a partidos, manteniendo la misma forma de distribución.
El Congreso propone que ahora el financiamiento ordinario a partidos se calcule multiplicando el número de personas inscritas en el Padrón Electoral por el 65 por ciento del salario mínimo vigente en el Distrito Federal.

La pregunta que debe hacerse es ¿en realidad se reducirá el financiamiento a los partidos políticos con esta nueva fórmula? La respuesta es no. En este documento explicaré por qué.

I. Financiamiento ordinario

En caso de que durante 2006 se hubiera aplicado la fórmula que acaba de aprobar el Senado de la República, se hubiera observado un mayor financiamiento ordinario a los partidos políticos. En lugar de los 2,068 millones de pesos que se entregaron a los partidos, se hubieran entregado 2,258 millones de pesos, es decir, 190 millones de pesos más.



Para la elección de 2009, la comparación dependería del número de partidos que para entonces tengan representación en el Congreso. Lo anterior en virtud de que la fórmula actual considera este número en la determinación del financiamiento.

Actualmente hay ocho partidos con representación en el Congreso, mismos que se estima sean los que tendrán representación en el Congreso en 2009. Bajo este esquema el financiamiento con la fórmula propuesta será ligeramente menor a la fórmula actual: en vez de 2,669 millones serían 2,643 millones.


Sin embargo, como se observa en el cuadro, no puede señalarse cuál de estas fórmulas conllevará los menores costos en el largo plazo. Dado que 2012 habrá más gente inscrita en el Padrón Electoral, el financiamiento a partidos se elevará a 2,865 millones de pesos (medidos a precios constantes de 2006). Lo anterior significa que si los ocho partidos que actualmente tienen representación en el Congreso mantienen su registro y no ingresan nuevos partidos a dicho órgano, entonces en 2012 el financiamiento con la fórmula propuesta sería mayor que el financiamiento con la fórmula actual.


Si el número de partidos políticos fuera igual o menor a seis en 2009 ó menor a ocho en 2012, el financiamiento para actividades ordinarias sería menor con la fórmula actual. Pero, si el número de partidos mayor a seis en 2009 ó mayor a ocho en 2012, el financiamiento para actividades ordinarias sería menor con la fórmula propuesta.


Lo que hay que tomar en consideración es el esquema de incentivos que el marco normativo genera. Bajo el esquema actual, conviene a todos los partidos que haya más partidos con representación en el Congreso dado que la bolsa de financiamiento crece con el número de partidos.


En cambio, con la fórmula propuesta, a los partidos les conviene minimizar el número de partidos con representación en el Congreso.
Lo anterior en virtud de lo siguiente:

  • La bolsa de financiamiento no cambia si aumenta o disminuye el número de partidos.
  • El 30 por ciento del financiamiento se repartirá de manera igualitaria y el 70 por ciento en función del número de votos obtenido en la elección de diputados inmediata anterior.

Por tanto, mientras mayor sea el número de partidos, menor será la parte de financiamiento que les corresponda de manera igualitaria. El 30 por ciento del financiamiento se repartirá entre más partidos. Por tanto, a cada uno le corresponde menos.
Además, cuando aumenta el número de partidos, el número de votos que recibe cada partido “viejo” tenderá a reducirse y con ello su parte del financiamiento que depende de su fuerza política.
Bajo este esquema, los partidos políticos grandes tendrán incentivos a debilitar a los partidos chicos. Por ejemplo, tendrían menos incentivos a formar coaliciones para las elecciones.
Podría darse el caso de que para la próxima elección intermedia, la de 2009, los partidos grandes no se coludan con los chicos, y que algunos partidos chicos pierdan el registro. Bajo este escenario, los partidos grandes podrían hacerse de más recursos para la contienda de 2012.

II. Financiamiento para gastos de campaña


En 2006, el gasto total para las campañas ascendió a 3,510.8 millones de pesos, de los cuales 2,068.4 millones de pesos correspondieron a financiamiento público y 1,442.4 millones de pesos a otras fuentes de financiamiento (financiamiento privado o deuda).


En ese año, los partidos políticos gastaron 1,971.5 millones de pesos en spots de radio y televisión. Esta suma equivale al 56.2 por ciento de sus gastos de campaña totales. Lo anterior significa que más de la mitad de los gastos de campaña de 2006 se destinaron a la compra de publicidad en radio y televisión. Los gastos de campaña realizados por conceptos diferentes a radio y televisión, es decir, a gastos por concepto de propaganda en Internet, cine, espectaculares y prensa, así como por gastos de operación, ascendieron a 1,539.4 millones de pesos.


En caso de que en el 2006 se hubiera utilizado la fórmula aprobada recientemente por el Senado, el financiamiento para gastos de campaña (equivalente al cincuenta por ciento del financiamiento ordinario) hubiera ascendido a 1,129.2 millones de pesos.


Suponiendo que las proporciones de financiamiento público y de otras fuentes de financiamiento hubieran sido iguales a las que se observaron (es decir, del 58.9 de financiamiento público y 41.1 por ciento de otras fuentes de financiamiento) se tendría que los ingresos provenientes del financiamiento privado y de la adquisición de deuda hubiera ascendido a 787.4 millones de pesos. En total, los partidos se hubieran gastado alrededor de 1,916.6 millones de pesos en las campañas.



Cabe destacar que con el nuevo esquema, los partidos políticos no podrían gastar en radio y televisión. Por tanto, habría que comparar el gasto disponible para conceptos diferentes a gastos en spots de radio y televisión con la fórmula propuesta: 1,916.6 millones de pesos, con los 1,539.4 millones de pesos que en realidad erogaron, bajo el esquema de la fórmula actual, en gastos de campaña diferentes a radio y televisión. Bajo este esquema, es claro que el gasto de campaña por conceptos diferentes a radio y televisión no se hubiera reducido, sino que hubiera aumentado.